El regreso

Ya te dije, me alejé un poco pero jamás me fui. Estuve caminando de aquí para allá, de allá para acá. Viviendo de una manera tan intensa que apenas da tiempo de sentarse a ordenar ideas. Pero hay que hacerlo.

A ti te tenía con la costumbre de leer cuentos y más cuentos de cuanto evento de mi vida me provocara hablar en el momento y de repente, tres cartas de despedida, un par de promesas rotas y un silencio medio interrumpido.

Estoy aquí de nuevo. Tengo mil historias como siempre. Solo que ahora, en vez de fijarme en los detalles cotidianos, externos, en los obreros de las calles y en los ángeles que habitan mi ciudad, he estado haciendo recorridos tan personales que tendría que relatarte básicamente los pasos que ha venido dando mi alma.

¿Y por qué no? No tengo problema con eso. El tema es que son tantas cosas que no sé por dónde empezar.

Y además estos temas son tan personales que uno no se los puede contar a cualquiera… te los cuento a ti. A ti que me lees y ya tienes una idea de cómo pueden ser las cosas por aquí. Y por ese mismo motivo sigues viniendo.

Por ti publiqué las cartas de despedida.

Nada tan personal como esas cartas. Al traerlas acá, cualquiera – con razón- se siente con el derecho de opinar.

Por ejemplo de decir que lo hice con la única intención de invocar a algún fantasma, como si el Sari fuera un tablero de ouija (tal vez lo sea); alguien más creyó que era un mensaje enviado a mí misma. Y en general cada quien pensó lo que quiso.

Y la verdad de la historia es solo una: eran cartas de despedida. No había más que ganas de dejar el pasado atrás. Y seguir.

Las compartí porque me sirvieron para lograr ese objetivo y creí que si para mí había funcionado tal vez también lo harían contigo. Y que si algo como eso te estaba pasando, entonces sabrías que te entiendo.

Y yo sé lo esperanzador que puede resultar encontrar a una persona que nos entienda.

En un par de semanas alguien dirá que el Sari se convirtió en un libro de autoayuda. Y estará bien, si es verdad que te ayuda. Pero lo cierto es que esto seguirá siendo lo mismo, solo que ahora con distinta perspectiva.

Si antes te dije en poesía o en cuento determinado evento de mi vida, ahora haré teoría de por qué fue relevante que eso ocurriera y cómo se relaciona con antes y con hoy.

Te quiero contar esta vida y recordarte con esto que aceptar sentir es de valientes. Y que la felicidad no fue hecha para los cobardes.

¿Me acompañas?

2 comentarios sobre “El regreso

    1. Hola John, tienes razón, nada es casualidad. De hecho tu comentario no lo respondí en el momento pero cuando llegó me alegró muchísimo. Justo estaba escribiendo que seguiría publicando aunque solo leyera una persona. Y apareciste tú, una nueva persona.
      Gracias por la compañía. Amo tu país, pura vida.

      Me gusta

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