Pasos

Pasos
Manifiesto poético inspirado en la frase “la más larga caminata comienza con un paso”. 
Ahora que al ver atrás reconozco su importancia, pido disculpas a aquellos primeros pasos mal juzgados e incomprendidos. Puedo entender, desde aquí, lo que fueron; su silencioso aporte en la construcción de este presente.
Un primer paso, de nuevo, y esta vez los que sigan, no serán ciegos. La estrella en mi pecho les alumbrará el camino. Ellos me llevan.
¿A dónde voy?
El lugar se me aparece en los sueños cada noche. Lo he inventado yo, eso es seguro, aunque no sepa exactamente cuándo. 

¿Fueron mis pisadas de antes las que hicieron el sendero? (Da gusto sentir que -después de todo- solo sé seguir mis propios pasos).

Van en silencio, en plena madrugada -uno primero, luego el otro- casi en secreto, por conservar la magia.

Puro polvo en el trayecto, de momento.

Pero el final ya lo he visto y es mi única salvación. Voy hacia él, me agarro de la tela de sus velas desde ahora, desde estas primeras tormentas. 

El mar que me acelera el paso, me lo trunca.

Pero Mar, tú me conoces: nada que hacer, ya me he empeñado.

Subiré al cielo y bajaré al infierno cuántas veces sea necesario darle la vuelta al mundo. 

Daré el siguiente paso aunque ya estos zapatos me lastiman.

Seguiré caminando también cuando los lobos del pasado reclamen mi cuerpo y los buitres me respiren cerca, adivinando un inminente tropiezo.

Seguiré.

Lanzaré al suelo los sueños que me vendieron,

son tan pesados

ya no los quiero.

Una por una me arrancaré las plumas que me regaló ese extraño,

me lavaré el pegamento de la piel,

¿para qué lo necesito?

Y aunque se haya adherido tanto,

que arrancarlo cause daño, lágrimas, dolor y sufrimiento,

seguiré con la piel herida,

con las lágrimas ardiendo en mis rotos,

hasta que el agua del cielo me limpie y me sane con las lecciones aprendidas,

con los miedos ya donados,

con la sangre pura.

Retomarán el brillo mis ojos marrones,

miraré al frente, sabia, fuerte y poderosa,

y me dolerá de adentro hacia afuera,

y me quedaré sin fuerza,

sin aliento,

otra vez sin nada.

Y de la nada nacerán mis alas,

mis pequeñas alas,

mis grandes alas.

Entonces podré, por fin, alzar mi vuelo.

Gracias, Tierra, por permitirme volar a través de cada paso.

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