Dulces son los frutos de la adversidad

“Dulces son los frutos de la adversidad”

Este es el nombre de la conferencia Ted que me hizo entender la necesidad de ponerle disciplina a mi pasión por la escritura. La ponente, Karla Souza, una brillante actriz actualmente, afirma que para lograr la excelencia de un talento, es necesario acumular por lo menos diez mil horas de esfuerzo continuo en perfeccionarlo. Gracias a esto nacieron los martes del Sari.

Escribir es algo que me gusta desde que era un crío. Y escribía, claro. Pero mi aspiración era escribir bien y luego mejor… Y luego excelente. Así que para ello debía establecer mayor compromiso. Ahora comparo los escritos recientes del blog con los más viejos y puedo notar que fue acertado seguir el consejo. Pero para hacerlo todo más evidente, hace un par de días me reencontré con un cuaderno en el que escribía diez años atrás. Veo mis faltas ortográficas y lo rudimentaria que era mi escritura entonces y puedo afirmar, al igual que Karla, que <<el que te guste algo es solo el comienzo>>.

Les comparto el primer poema que escribí la primera vez que estuve realmente enamorada. Ni este poema ni nada de lo que le escribí a ella, están en mi blog, de manera que esto también representa una evolución. Entonces, hablar de mi vida privada me parecía el fruto más amargo e incluso venenoso. Poco a poco y con mucho esfuerzo he llegado al estado de libertad en el que ustedes me conocen hoy.

Con mucho amor les presento este escrito y otro pedacito de mi vida:

Árbol de navidad

Quiero escribirte algo loco, loco, loco, tan loco que refleje mi personalidad, para que me veas pasear entre el montón de letras, saludándote desde un vagón como el de las montañas rusas. Quiero decirte algo bello, muy bello, tan bello que para adorarme no te quede ni una excusa. Quiero besarte tan fuerte, quiero acariciar tu piel, que nos tomemos las manos y sientas que te soy fiel. Yo quiero robarte un beso de manera inesperada y saborear la boquita que a ti me tiene amarrada. Quiero decirte mil cosas en una sola palabra. Quiero tenerte conmigo en un solo abracadabra.

Y es que eres magia en mi vida, mi princesita de encantos, con tu carita bonita me curas de males tantos. Quiero navegar contigo, juntas por los siete mares, quiero que conmigo olvides a tus antiguos pesares. Quiero una cena romántica, justo a la orilla del mar para hacerte descubrir lo bonito que es amar. Quiero volar junto a ti en un globo, sobre un río, una ciudad, tu la eliges: Roma, Paris, Caracas o Pakistan y que allá arriba brindemos con copitas y champan. Quiero bucear contigo, descubrir el océano, su profundidad: tú serás la reina ahí dentro, yo amaré a su majestad.

Quiero saborear contigo los sabores de la vida, aunque ninguno supere el sabor de tu boquilla. Quiero que olamos, mi vida, los perfumes mas bellos, aunque yo ya lo encontré cuando me acerqué a tu cuello.

Quiero besarme contigo en los jardines de rosas, ya sé que entre todas ellas tu serás la mas hermosa.

Quiero que vivamos juntas las estaciones del año para que siga creciendo este amor que en mí es antaño. Y si el invierno es un infierno, hazlo mejor para mi, en otoño hazte un mono que me gusta mucho en ti. Y ahora ponte un traje de baño que llegó la primavera y eso solo significa que el verano nos espera. También conmigo te quiero en las fechas importantes, eso quizás nos promueva momentos mas excitantes.

Y si hablamos de diciembre, tu me recuerdas al árbol de navidad, porque con solo mirarte siento la felicidad. Pero si hablamos de fechas, a mí solo me importan las nuestras, momentos que me recuerdan el inicio del mundo que compartimos tú y yo.

Yo quiero rumbear contigo: una noche de discoteca, con un vaso en una mano y en la otra una chupeta. Bailando toda la noche, muchas canciones enteras, con un beso que disfrutes como el de la vez primera.

Quiero subir una montaña y mirarte desde arriba, luego bajaré corriendo y te me lanzaré encima. Y ya que estamos imaginativas y con la mente podemos volar, vamos a montarnos en un paracaídas y comenzamos a bajar. Nos tomamos de las manos y sin soltarnos jamas.

Es que volamos tan alto que me cansé de volar, vámonos pa la playita que lo quiero es surfear: tú y yo en la misma tabla dispuestas a dominar, abre los brazos mi vida, siente la brisa pasar.

Ya con todo lo que hemos hecho deberíamos descansar… y no sé si estas de acuerdo, pero qué mejor lugar que la orilla de la playa viendo las olas llegar, con tu cocacola fría y mi cerveza polar.

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