Me enseñaste a ser cobarde

Si alguna vez ocurre nuevamente

que de frente me interroguen

no vacilaré en mentir.

Afirmaré lo falso, negaré lo verdadero

callaré elegantemente

aunque muera por decir

Comentaré a alguien que escribí una carta

que no entregué nunca porque la escondí

Y que el chocolate negro que duró conmigo más de una semana

era para ti.

Mira ¡qué pena tan grande!

Me ha tocado desistir de las mil cosas que haces

de las diez voces que tienes

de tus signos zodiacales y de tu risa infantil,

por haber dicho de más, por no saber evadir.

Ahora creo fervientemente que es virtuoso el ocultar,

tanto como el ser honesto

Y  menos vale apurar que el hecho de ser paciente

Pero eso sí, te aseguro que voy a estar muy pendiente

porque si de algo ha servido tu alejamiento reciente

es para saber captar que gana más el que miente.

He aprendido ya bastante

Creo que se me amplió la mente

Me enseñaste en media tarde a dejar de ser valiente.

Ya hasta admiro a los cobardes, de verdad ¡tremenda gente!

Si yo fuera como ellos, ahora estarías presente.

Seguro estaríamos bien, hablando serenamente

de tu pez, signo solar, o de mi toro ascendente.

Pero no, claro que no… porque quise ser valiente.

 

 

 

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