A Claudia Madrid

Estuve haciendo una pregunta tras otra durante toda la clase; el tema era complicado y yo necesitaba entenderlo bien. En algún momento me sentí incómoda, no quería que la profesora pensara que no había leído nada antes de la clase, y para colmo, nadie más hacía preguntas. Sin embargo, cada vez que ella respondía mis dudas se me abría el panorama muchísimo más, así que seguí haciéndolas.

Terminó la hora. Ese día había un foro de Derecho Procesal Civil en honor al que fue mi profesor en el segundo año de la carrera, Vicente Puppio y, por supuesto, yo quería ir. En el camino coincidí con la profesora a la que había hecho tantas preguntas durante la clase, puesto que también asistiría al auditórium, y aproveché el momento para conversar con ella de la materia, de la biblioteca nueva, de la universidad.

Cuando llegamos al foro, ella se sentó bastante cerca del podio y yo le pregunté si podía estar en el asiento de al lado o si esperaba a alguien. Me dijo que podía sentarme y así lo hice.

Para mí era un gran honor estar a su lado y, más todavía, hablar con ella. Mientras esperábamos que comenzara la ponencia, le hice la pregunta que hacía tiempo tenía en mente: ¿por qué no quiere a los ucabistas? En su biografía de Twitter tiene escrito “Profesora de la Universidad Central de Venezuela”, lo cual es cierto, y sería normal si no tuviera catorce años dando clases en la Universidad Católica Andrés Bello. En su cara se reflejó algo de pena, sin embargo no lo negó, se limitó a decir que ambas universidades son… “muy distintas”… y yo entendí el mensaje. O lo interpreté a mi manera.

Haciendo uso de mi sinceridad más absoluta, le dije que me parece un karma que mi profesora preferida sea ucevista, no porque tenga algo en contra de la universidad (la cual me encanta), sino más bien porque me molesta un poco la forma en que muchos de sus estudiantes hablan de nosotros. Sonrió.

Uno de los ponentes indicó a la audiencia la presencia en el foro de “una de las mejores profesoras de Derecho Internacional Privado en Venezuela” y luego, en un momento en que ella tuvo que ausentarse, una muchacha que estaba detrás de mí se me acercó muy emocionada a preguntarme si la persona que acababa de salir era Claudia Madrid, para luego comentarme que era estudiante de 5to año de Derecho y que estudiaba DIP por uno de sus libros. Le dije que sí, que, en efecto, era ella y que además era mi profesora. También me puse a la orden para cualquier explicación porque teniendo semejante maestra, me siento una autoridad en la materia.

Recordando esto sonrío… porque siento infinito cariño, respeto y admiración por ella; estoy feliz de que sea mi profesora, es un orgullo, es un honor. Si me hubiese enseñado todas las materias, sería la mejor abogada de Venezuela antes de graduarme. Me habría conformado con tenerla –además – como profesora de Obligaciones (esa suerte la tienen en la UCV). Por fortuna tengo la dicha de ser su alumna en Derecho Internacional Privado, materia que me encanta, seguramente, gracias a la excelente oportunidad que tuve de conocerla a través de las brillantes explicaciones de Claudia Madrid Martínez.

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Un comentario sobre “A Claudia Madrid

  1. Lo genial de leer esto, fue buscar en twitter a Claudia Madrid y ver que ahora su biografía dice “Profesora de la Universidad Central de Venezuela y de la Universidad Católica Andrés Bello”. Pensar que probablemente lo cambio por tu comentario, es Genial

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