Escuché su voz

image

Tenía el teléfono en silencio, como siempre, o por lo menos como todas las veces que tengo que leer, la concentración profunda no es una de mis grandes aptitudes y necesito prepararme un ambiente propicio para el estudio.

Por algún motivo, de esos que ella y yo llamamos magia, tomé mi celular y lo vi, justo en el momento en que entraba una llamada. En la pantalla apareció su nombre y mi cerebro se reinició. La imagen se veía confusa en mi mente y no terminaba de relacionar ese nombre con algo. No era posible que fuera correcto. Pensé que era un número equivocado pero luego me di cuenta de que la teoría era absolutamente inválida, puesto que en ese caso habría aparecido “número desconocido”, y no, el número lo conozco. El nombre lo conozco.

¿De dónde llamas? Pregunté. Intenté disimular por lo menos la mitad de lo emocionada y contrariada que estaba. Estoy en Santa Elena, contestó. Y luego continuó diciendo: ¿quieres que vuelva a la ciudad? Cómo va a preguntarme eso a mí. Yo no la estaba esperando, pero claro que quería que volviera. La habría buscado yo misma.

Seguimos hablando o sonriendo, no lo sé. Tal vez era más una sonrisa, que venía desde el estómago o desde un lugar más profundo que el cuerpo aunque esté justo dentro de él. Sí. Tal vez mi sonrisa venía del alma. Yo sonreí con el alma. Sonreí toda la conversación. Conversé durante toda mi sonrisa. Mientras escuchaba su voz pensaba que tal vez debía grabarla para que fuera mi despertador, sería un buen despertador… en el momento en que llamó comenzó mi día y eran las 5.30 de la tarde.

– ¿Cómo está el cielo allá? – Muy azul, dijo. Y la brisa es fresca. Yo respiré y sentí el aire más puro y el cielo de Caracas se limpió de toda la contaminación que tiene ahora. Se eliminó todo lo que parecía triste y aburrido y comenzó una danza en mi cabeza. Insistió en que yo era la primera persona a la que llamaba desde que tiene contacto con el mundo. No me interesa. Quisiera que no lo hubiese dicho, conozco esa frase ya. Sé que si me dice que soy la primera persona a la que llama es porque sabe perfectamente que pudo ser otra. No tendría que convencerme de nada si ella misma estuviese convencida.

No importa. Escuché su voz. Me habló a mí. Da igual si fui la primera persona. Escuché su voz. Sentí cómo su risa entraba en mí para acariciarme el cuerpo, para ablandarme, para relajarme, para arrullarme. Sentí que me abrazó con cada cosa que dijo.

Escuché su voz.

Anuncios

2 comentarios sobre “Escuché su voz

  1. Gracias,
    Por ser lo primero que me recibió de vuelta a la civilización,
    Después de 8 días de selva y de aislamiento.

    Por regalarme tu dulzura y esa sorpresa bonita,
    de alegrarte con solo oírme.

    Después de todo,
    Siempre has tenido tu capita puesta.

    Yo sólo vine a recordarte que la tienes encima,
    Y a recordar re-encontrarme mientras tu me veías.

    P.s: Si, si me gustó, me gustó muchísimo, peque.

    Un besote.

    M.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s